LA NEUROSOCIOLOGÍA COMO NEUROCIENCIA
SOCIAL
¿Qué ocurre en un cerebro de un
individuo, cuando tiene que enfrentarse a un dilema de naturaleza externa o
tomar una decisión importante?, ¿Qué parte de nuestro cerebro está involucrado
en ello?, ¿Existen diferencias entre el cerebro de un delincuente, un juez o yo
mismo en el momento de afrontar situaciones límite que implican un sacrificio o
son importantes para el entorno en el que me muevo o involucran a otros?
Eric Muna Roca y Camilo J. Cela
Conde, en un proyecto titulado “Crimen, juicio y moral: un modelo de
interpretación de la dinámica de las redes cerebrales en juicios morales
realizados por jueces y delincuentes” de la Universidad de Islas Baleares, se
hacen estas preguntas e intentan resolverlas.
Partimos de la hipótesis de que la
Red Neuronal por Defecto ( RND) es un conjunto de regiones del cerebro que
colaboran entre sí y que serían, en principio, responsables de gran parte de
las actividades desarrolladas mientras la mente está en reposo. Según señala
Munar, en este estudio han observado que proceso estético activa de forma
inmediata la RDN.
Dentro de la neurociencia, la
neurosociología, se podría decir que es un importante campo de estudio dentro
de la neurociencia social ya que es una ciencia social de carácter
interdisciplinar.
La Neurosociologia se desarrolló en
su etapa más reciente por el norteamericano Warren D. TenHouten en 1972 e
integra, desde una investigación científica básica, a la biología, la
psicología y la sociología.
El análisis de la conducta social,
la empatía, el estrés social, la agresividad, entre otros, son algunos de los
objetivos de la Neurosociología, así como la interpretación de los procesos
biológicos y sus interacciones con la conducta social.
El término moderno de
Neurosociología fue utilizado por primera vez por el investigador J.E. Bogen,
aunque se considera a Robert Hertz, un discípulo de Durkheim, como el primer
“neurosociólogo”, cuando publica un ensayo en 1909, sobre el concepto de lateralización
cerebral de función en los dos lados del cerebro y su control contralateral de
las manos entre los maoríes, asociando la lateralización a una doble
clasificación simbólica.

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