Cacioppo y Berston, van a ser los
impulsores de lo que hoy es la Society for Social Neuroscience, definieron el
concepto de Neurociencia Social, en respuesta a una demanda del Congreso de los
EEUU para extender las investigaciones sobre el cerebro humano a distintos
campos del conocimiento. Se crea así la necesidad de una ciencia
interdisciplinar desde un enfoque de análisis multinivel. La neurociencia
social se va a desarrollar como el estudio interdisciplinar de los mecanismos
neuronales, hormonales, celulares y genéticos sobre los que emergen estructuras
que definen las especies sociales, existiendo un doble efecto: cómo las
estructuras sociales y sus procesos impactan en el cerebro y en la biología y
cómo los sistemas biológicos interactúan con los procesos sociales y la
conducta.
Otro de los campos de estudio de la
Neurosociología van a ser las redes neuronales de los grupos sociales y su
complejidad a través de las fluctuaciones de estado en reposo (RDN)
Todo ello desde un enfoque
estructural-funcionalista, y basándose en los estudios sobre cerebro, psique y
social, de los autores clásicos de la sociología (Comte, Durkheim, Weber,
Simmel y otros). La función neuronal y la vida social del individuo va a ser
analizado en un nivel de realidad, que va desde las células hasta las. Es lo
que se va denominar en neurosociología como el cerebro social.
El estudio del cerebro y del sistema
nervioso, son parte de los estudios sociológicos desde un enfoque
estructural-funcionalista, teniendo en cuenta que la Sociologia necesita a
otras ciencias.
TenHouten la ha denominado
Sociología Neurocognitiva, y se refiere al cerebro y al sistema nervioso que
existen en un espacio físico tridimensional.
El hecho social, al tratarse de
información forma parte de lo cognitivo, aunque es considerado inmaterial y
subjetivos, tiene una base material y objetiva en el cerebro donde pueden ser
almacenado y tratados científicamente.
Comte, Durheim, Weber, Mead o
Simmel, desde un principio positivista han analizado el cerebro, el estructural
funcionalismo o el interaccionismo simbólico prestaron especial atención al
cerebro como base del hecho social y de la conducta social, desde el conflicto
social hasta la conducta desviada o antisocial.
Warren D. TenHouten, como impulsor
de la neurosociología en 1972 integra, desde una investigación científica
básica, a la biología, la psicología y la sociología.
El análisis de la conducta social,
la empatía, el estrés social, la agresividad, entre otros, son algunos de los
objetivos de la Neurosociología, así como la interpretación de los procesos
biológicos y sus interacciones con la conducta social.
El término moderno de
Neurosociología fue utilizado por primera vez por J.E. Bogen, aunque se
considera a Robert Hertz, discípulo de Durkheim, como el primer
“neurosociólogo”, al publicar un ensayo en 1909, sobre el concepto de
lateralización cerebral de función en los dos lados del cerebro y su control
contralateral de las manos entre los maoríes, asociando la lateralización a una
doble clasificación simbólica.
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